Situada a orillas del Ebro se levanta la Basílica del Pilar, punto de reunión de peregrinos de todo el mundo, que encuentran a su llegada una imponente plaza repleta de grandiosos monumentos
Aquí aparece una vista completa de la Plaza del Pilar, tradicional centro artístico y turístico de la ciudad, y reflejo de sus más de veinte siglos de historia que ya en su tiempo albergó al foro romano, la iglesia visigoda y la mezquita mayor, donde actualmente se ubican monumentos de gran valor y atractivo, como la Catedral de La Seo, la Basílica del Pilar, o el monumento a Francisco de Goya así como edificios relevantes como el Ayuntamiento o la Lonja.
Situados desde la calle Alfonso, podemos ver cómo la Basílica reúne elementos arquitectónicos de muy diversas épocas. Fue el arquitecto Ventura Rodríguez a partir de 1750, en plena Contrarreforma, quien le dio el actual aspecto del barroco clasicista, remodelando el trazado exterior, con las cúpulas añadidas a la central. Las torres, que se pueden contemplar esta vista se terminaron a mediados del siglo XX.
Destaca la Fuente de la Hispanidad situada a la izquierda de la Plaza, en permanente recuerdo de todos los países hispanoamericanos, cuya patrona también es la Virgen del Pilar. Aparece representado el contorno del continente americano dentro de lo que es la propia fuente, realizada para conmemorar el quinto centenario del Descubrimiento.
Así contemplamos desde esta perspectiva, que nos sitúa en la puerta izquierda, un impresionante edificio de características singulares por sus dimensiones, por la severidad del ladrillo empleado, de raíz mudéjar, por la policromía de las tejas de sus cúpulas y el aire bizantino de su estructura de cubrimiento. En todo el templo podemos admirar los motivos clasicistas: pilastras, hornacinas, guirnaldas, palmas y todo tipo de ángeles.
La puerta es el principal acceso al interior de la basílica. Dentro todo remite a la idea central de la ubicación de la columna de la Virgen, concebido unitariamente como un gran escenario enormemente recargado en el que los ricos materiales y la abundancia de elementos decorativos nos proporcionan esa sensación de suntuosidad y magnificencia.
Datado en 1965, al exterior representa un palacio renacentista con un alero aragonés muy pronunciado. Llaman la atención las dos esculturas de la fachada, realizadas por el reconocido escultor Pablo Serrano y que representan a San Valero y al Ángel Custodio de Zaragoza.
La construcción civil aragonesa más importante del siglo XVI , plenamente renacentista. Destaca en su decoración el motivo del escudo de la ciudad junto al del emperador Carlos V así como los medallones que representan personajes ilustres. En su interior una muestra de la columna llamada “aragonesa” y unas espectaculares bóvedas, hoy convertida en Sala de Exposiciones. Frente a ésta, se sitúa el monumento a Goya, con una efigie del ilustre pintor y grabador aragonés junto a un par de parejas ataviadas con el traje llamado posteriormente goyesco.
Primera catedral cristiana de Zaragoza, dedicada a San Salvador, iniciada a finales del siglo XII, ampliada a finales del siglo XIV con la obra cumbre del mudéjar zaragozano, el espectacular muro exterior de la capilla de San Miguel, y que alberga uno de los mejores retablos del gótico europeo, aunque adquiere su aspecto actual en el siglo XVI.
